El intercambio de ficheros y la industria musical y cinematográfica, han sido dos modelos destinados a chocar. Hace 20 años, era impensable descargarse una canción o intercambiar datos. Pero entonces, llegaron el MP3, la Web, los programas de P2P o el sistema Gnutella.
Algunos cantantes y artistas han decidido dejar de luchar en contra de Internet y podemos descargar sus producciones de forma gratuita. En cambio, otros muchos, siguen obsesionados en que pagar por el arte y la cultura es pagar por copias. Y, es por esto, por lo que el pleno del Congreso de los Diputados, aprobó la semana pasada la Ley Sinde. El camino no ha sido fácil. Hemos estado al tanto de meses de enfrentamiento, polémicas y protagonistas que se han quedado en la cuneta. El ejemplo más claro, lo tenemos en Alex de la Iglesia, que ha sido muy criticado por no estar a las duras y a las maduras.
Las propuestas de la Ley Sinde se basan en cambiar el sistema que tenemos. ¿Cómo? Creando una Comisión de Propiedad Intelectual que decida lo que antes tenía que determinar un juez. La principal preocupación de la industria y los autores es que, la Ley Sinde, no actúe contra las Webs P2P por no poderse demostrar su ánimo de lucro. Pero, la polémica va mucho más allá, y es que, los internautas que están en contra de la ley, han llegado a hablar de censura. Incluso, han pedido la cabeza de la ministra González-Sinde.
¿Ha merecido la pena un acuerdo que ni siquiera convence a la mayoría de los protagonistas del conflicto? Esta claro que NO, son muchos más los contras que tiene que sus puntos a su favor. Y lo curiosos del asunto es que tras años en los que no se ha hecho nada por controlar la legislación en la Red, ahora se han enfrascado en una lucha por aprobar la flamante ley. Pero, lo que no han pensado es que aunque se cierren páginas en España los internautas seguirán descargando fuera de nuestro país. Además, la Ley Sinde es una muestra más del poder de los Estados Unidos, que posiblemente tenga mucho que ver en este asunto.
La valoración que se puede hacer de esta ley promovida por nuestra ministra de cultura es negativa. Sin embargo, una vez aprobada ya sólo queda esperar si se respetará como la ley antitabaco o sólo será una pantomima para callar a unos cuantos.


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