Casarse en China, es buscar la armonía, no sólo con el cónyuge, sino también con el cielo, la tierra y la humanidad. La fe queda simbolizada con los instrumentos musicales que se utilizan durante la ceremonia. El tambor, el gong, el suona (corneta) y el sheng (instrumento de viento formado por un tubo de caña), tienen por misión llegar con sus sonidos hasta la morada de los dioses. “El ritual del peinado” del que algunas pinceladas me contó Xiaomei, consiste en que la novia se tome un baño perfumado con pomelo y utiliza ropa interior nueva, antes de que ser peinada, por una mujer que se considerada como afortunada. Las bodas chinas suelen ser celebraciones sin ostentación, marcadas en todo momento por el color rojo.Las supersticiones, no son pocas, ya que las mujeres asistentes, son escogidas con mucho cuidado, teniendo en cuenta que el animal de su signo en el zodíaco chino sea compatible con el del novio. Además el novio y la novia deben tomar vino de la misma copa y comer azúcar moldeada en forma de un gallo. Actualmente, está muy de moda que las bodas chinas se celebran en fechas que se determinan en función de las fechas de nacimiento de la novia y del novio. No sabemos si en estos días comerán un menú típico de restaurante chino, en el que no puede faltar el arroz, el pollo o la salsa agridulce.


No hay comentarios:
Publicar un comentario