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domingo, 3 de abril de 2011

CINCO HISTORIAS NOS MUESTRAN BODAS CON MENOS GASTO QUE LAS DE LA REALEZA

Yuli es una gitana que sabe mucho de bodas porque ya ha casado a cuatro de sus hijos y ha perdido la cuenta de los enlaces a los que ha acudido. “Para comer no tendremos pero las niñas que se casan van muy bien, buscamos entre las piedras, entre los familiares, entre los amigos”, dice desde su casa en un humilde barrio de Guadalajara, donde últimamente les ha tocado apretarse el cinturón más de la cuenta.

La coyuntura económica también está afectando al sector de organización de eventos nupciales. Así, según datos facilitados por el portal de bodas Guiadenovios.com, la crisis está afectando de lleno en el negocio de las bodas y se estima una reducción de más del 20% en el número de bodas que se celebrarán en el 2011. Esta disminución, afecta sobre todo, al rito católico. Puede que, el motivo sea que está cada vez menos arraigado y que la cifra de divorcios, más de cien mil cada año, no sea nada halagüeña y no invite a gastar nuestros ahorros en un compromiso que es posible que se rompa como el de nuestra vecina del tercero, el carnicero del supermercado, el torero de la revista u otros muchos casos que casualmente conocemos. “Muchas de las nulidades se dan por inmadurez psicológicas de los contrayentes. Muchas parejillas que se han casado con 18 o 20 años, que no sabían en realidad lo que era el matrimonio-de fidelidad, de vivir juntos, la convivencia, estar en las duras y en las maduras- estamos convencidos de que hay muchas parejas que no sabían lo que estaban haciendo y pensaban que estaban de fiesta de fin de semana con los amigos”, añade José Luis párroco de una Iglesia cercana al barrio de Yuli. 

La crisis no se nota tanto en la costumbre musulmana ya que, en muchos casos, los matrimonios son acordados con anterioridad. “Mi marido es primo segundo mío con el cual, me juntó mi familia”, nos cuenta Layla, una joven de Tánger que trabaja en la panadería del barrio de Yuli. Muchos de los matrimonios musulmanes han sido impuestos o la mujer tiene que compartir a su marido con otras mujeres. Por este motivo, es una cultura muy criticada. No tiene en cuenta la libertad, ni la felicidad de los esposos, aunque los días de la boda son de fiesta y alegría. Pero el dinero también importa, “Lo importante en la cultura rifínia es que el futuro marido entregue el dinero para pagar los gastos de la boda”, apunta Layla, destacando la importancia de los dirhams- moneda de Marruecos.


Entre las religiones más permisivas se encuentra la ortodoxa. “Yo me divorcié de mi ex mujer hace seis años y me vine a España”, dice Petyo Ivanov, búlgaro que ha ido a arreglar el alumbrado del barrio de Yuli. La Iglesia ortodoxa admite el divorcio por la Iglesia, mientras que el resto de  religiones no. “La Iglesia católica, hoy por hoy, no reconoce el divorcio. Lo único que se puede hacer, es demostrar de alguna manera que aunque parece que hubo matrimonio el día de la boda, en realidad no existió. Para eso hay que hacer un expediente, con un interrogatorio muy exhaustivo a él y a ella, que incluye investigaciones psicológicas y psiquiátricas. La única posibilidad es declarar nulo el matrimonio, como si no hubiera existido”, esta es la opción que tienen los católicos, según nos explica José Luis. Por este motivo están existiendo problemas, en nuestro país. Petyo Ivanov intentó contraer matrimonio católico con Nuria, su actual pareja, pero la Iglesia católica sólo reconoce su unión con su anterior mujer, no el divorcio que fue legalmente admitido por la iglesia ortodoxa. Los problemas que están existiendo en este sentido han provocado que muchas parejas opten por el matrimonio civil, que cada vez está más en aumento. El número de estos enlaces (94.993) supera al de los religiosos (80.959).

En nuestro país casi mil parejas contraen matrimonios por ritos distintos al civil o al católico y de todos tenemos alguna ligera idea. De todos, excepto de los orientales, el país del sol naciente y China son reservados hasta  para explicar sus rituales. Es difícil encontrar a alguna persona de origen japonés o chino que nos cuente sus costumbres. “La novia tradicionalmente utiliza zapatillas rojas y un velo rojo”, es la frase más clara que nos dice Xiaomei, desde su tienda de alimentación, antes de que su hija la impida seguir explicándonos su cultura. El matrimonio en muchos casos es motivo de chistes y rivalidades entre hombres y mujeres y ahora también entre personas del mismo sexo, ya que, en 2010, los matrimonios entre personas del mismo sexo representaron el 2,5%. En el 62,9% de estos matrimonios ambos cónyuges eran hombres y en el 37,1% mujeres.

Las edades, las costumbres y las formas de contraer matrimonio también van cambiando en las culturas. No se sabe cómo será la vida como casados, pero desde luego lo que sí es seguro es que el día de la boda se intenta todo para que sea un día difícil de olvidar con el que compartir un bonito momento con tu pareja y con los invitados. Sin embargo, nunca nos hemos parado a pensar si las bodas son necesarias. “Mi primera boda fue un gasto de dinero y luego como casados tuvimos muchos problemas, pero la cara de embobado que se me quedo viendo lo preciosa que estaba mi ex mujer, no la pude evitar”, es cómo defiende Petyo las bodas, convencido de que la segunda va a ser aún más especial. Podemos estar de acuerdo o no con muchos rituales, pero la ilusión y el brillo en los ojos de Yuli, cuando recuerda uno de los ritos más espectaculares de los gitanos, nos demuestra que es un día insólito, en el que es posible que un hijo abandone el hogar donde nació o que una nueva familia esté en camino.

sábado, 2 de abril de 2011

DUEÑOS Y REYES DE SUS VIDAS

“Las bodas en mi país son muy parecidas a las católicas”, dice Petyo Ivanov, mostrando su humildad, seña que le caracteriza. No le gusta ser el protagonista y le sorprende que le pregunte y me interese por su historia. Este búlgaro, es difícil que pase desapercibido, con sus dos metros de altura, su pelo rubio casi blanco y sus ojos azules, que parece que te van a hipnotizar. Aun así, él lo intenta, se hace más pequeño de lo que es, para no llamar la atención y habla lo justo, pero con un juicio asombroso. Quizás en este carácter haya influido la muerte de sus padres cuando era un niño. Cuando se separó de su esposa vio que no había nada que le uniera a Bulgaria, a parte de amargos recuerdos, por lo que decidió probar suerte en un nuevo país y así fue como vino a parar a España. De momento cree que nuestro país ha sido un talismán para él y con tesón ha logrado todos “los regalos que Dios me ha dado”, dice demostrando que es un hombre religioso.


Antes de la liturgia, “el padre hace una oración y luego, viste ropas que reflejan su ministerio sacerdotal y su oficio”, señala Petyo, como me pide que le llame cuando ya coge confianza.
Durante la liturgia, “el sacerdote se dirige a una mesa, que se encuentra a la izquierda del altar. Entonces, prepara el pan y vino”, dice, destacando que este es un momento muy importante en la religión ortodoxa. Además del intercambio de anillos, como ocurre en nuestra cultura, ellos también se intercambian coronas entre ambos. “Simboliza que desde ese momento somos dueños y reyes de nuestras vidas”, explica Petyo. Este ritual se contempla en el libro del Génesis y de él también participan los padrinos.

La entrada, salida y vestuario de los novios es idéntico al matrimonio católico, que estamos acostumbrados a ver. Sin embargo, otra de las cosa que cambia es que “los nuevos esposos dan tres vueltas al altar, lo que significa la eternidad de esta unión y el número de vueltas, la Santísima Trinidad”.  Petyo si tuviera que elegir se queda con las bodas de su país. Para él “la liturgia allí es más solemne y participativa”

viernes, 1 de abril de 2011

LAS TRES ROSAS

 “Un niño y una niña se enamoran están un mes o dos de novios a escondías sin que la familia nos enteremos”, cuenta Yuli que se casó cuando tenía sólo dieciséis años y ahora deducimos por su rostro, que ronda los sesenta. Parece más mayor, no sólo porque va toda cubierta de negro desde que perdió a su marido- hace ya treinta años- sino también, porque se marchó de Extremadura por amor, fue capaz de sacar sola una familia adelante y ahora ya tiene diez nietos.

Yuli, es así como la conocen en la jerga gitana, es una de las personas más queridas del barrio, ya que a pesar de las dificultades de su vida nunca pierde la sonrisa y el sentido humor. Su casa es “la más gitana del barrio”, comentan los vecinos. En ella huele a hospitalidad y todo el mundo es bien recibido, no tiene mucho para ofrecer, pero ofrece todo lo que tiene. Sólo nos bastaba un testimonio, pero propone hasta sacar los pañuelos de las pruebas de sus nueras. “El pañuelo lo paga y lo guarda la suegra”, dice Yuli.

“Antes de casarse, se reúnen (los novios) con los familiares más viejos, los padres, o los abuelos si no tienen padres, ó los tíos más mayores y les dicen que se gustan”, dice Yuli, empezando por la pedida de mano. Pero la cosa no acaba ahí, porque después “va el padre del chico a donde el padre de la chica o donde el tito, si no tienen padre. Hay depende como se lleven las familias aceptan dar a la novia o no, hay veces que los familiares dicen lo que decida la niña y si ella dice que sí que le quiere al final tienen que ceder y ya está pedida o apalabrada como decimos los gitanos”

Después de la pedida de mano, es cuando Yuli empieza a tener algo más de pudor al explicar las costumbres. “Pasados cinco o seis meses se mira a la niña”, esta es la forma en la que evita hablar de la comprobación de la virginidad, “mediante un pañuelo que tiene rosas tres, cuatro, cinco o seis o hasta dos pañuelos”. Esto no lo puede hacer cualquiera, nos explica Yuli: “Lo hacen mujeres con experiencia las más mayores nosotros decimos la gitana vieja la ajuntadora y pasa de generación en generación” Como nos da a entender, lo fundamental para los gitanos es que la mujer llegue virgen al matrimonio.

jueves, 31 de marzo de 2011

EN EL RITO GITANO LA FIESTA NO FALTA EN UNA BODA

Empieza la boda, la madrina lleva el pañuelo limpio en una cesta “entramos en un cuarto la ajuntadora y más mujeres casadas de la familia. La familia de la novia nos retiramos porque sabemos cómo está nuestra hija”, recuerda Yuli de la boda de su primogénita. “A la novia le ponemos un camisón muy bonito, pendientes y esta toda guapa” Si lo típico en las bodas católicas es tirar arroz en las gitanas: “una vez que se saca el pañuelo y se comprueba que es virgen se la tiran almendras como símbolo de alegría y eso es un orgullo para ella, para la madre, para los suegros, para toda la familia porque a cumplido con el rito gitano de llegar virgen al matrimonio”


La fiesta, el orgullo es muy importante entre los gitanos por esto se saca el pañuelo a la calle. Todos juntos lo festejan, bailando y cantando, la alboreá.  La boda religiosa es bajo el rito evangélico. “le ponemos un traje de novia blanco, fuera de serie, con su corona de flores alta para que nadie dude de su virginidad”, dice Yuli orgullosa. Y es “la familia del novio la que viste al novio y la de la novia a la novia. Los trajes no los ven ellos hasta la celebración”

Los gitanos también intercambian anillos “aunque hay quien si y hay quien no”, apunta Yuli. Durante la celebración deducimos que hay de todo menos silencio, “es en un salón, cantan como el Farruquito, bailan y se gustan. Nos divertimos mucho”.


En el convite, “la comida es abundante depende de los gustos se pone cordero o cerdo, paella…”, cuenta Yuli, mientras se nos hace la boca agua. Pero no todo es comer, como buena fiesta gitana no puede faltar el baile y el cante flamenco o cante jondo, “es típico que el padre se eche al hombro a la novia y la baile y los demás echan almendras y cantan” Así concluye el rito formal del convite, pero la cena y el baile continuarán hasta las primeras horas de la madrugada. Después, “a vivir juntos si no tienen casa se van a casa del suegro, la mujer tiene que seguir al marido a dónde vaya”, afirma con contundencia la Yuli. El viaje de novios, “suelen ir si pueden, mi hija se fue donde vivía el Camarón, Cádiz”, concluye la Yuli.

LA BODA ES UNA NOCHE, PERO SU PREPARACIÓN DURA UN AÑO

“Las bodas musulmanas duran tres días”, nos cuenta Layla desde la panadería en la que lleva cuatro años trabajando. Su mirada refleja la ambición de esta joven que se vino a España en busca de una vida mejor. En Guadalajara, se enamoró de un marroquí, pero esa unión no era posible. La familia de Layla ya tenía un acuerdo y debía casarse con su primo segundo. Llegó a Tánger, desorientada y dudosa, pero no quería deshonrar a su familia, ni darle un disgusto a sus padres. Ya lleva dos años casada, su marido se vino con ella a España y la sonrisa de Layla, nos muestra que es feliz. Atrás dejó al novio que conoció en España y a la libertad de elegir marido, pero aun así se siente afortunada. 

La ceremonia de la henna, “es el primer día, se pone henna en las manos y en los pies. Luego se hacen fotos. Se suele llevar un vestido típico blanco con adornos verdes, aunque ahora ha cambiado muchísimo la moda y te puedes poner vestidos como quieras”, nos cuenta Layla casi con un perfecto castellano.

El segundo día, “se utilizan tres vestidos aunque todo depende bastante de la economía de las personas, si están bien económicamente es un lujo y se ponen vestidos adornado en color oro, plata y otro en rosita, o azulito como tú quieras”, comenta Layla. Durante estos días los novios están separados y, generalmente, las mujeres están por un lado y los hombres por otro. Los familiares del novio y de la novia se pueden mezclar y, a veces hasta se apuntan vecinos a la celebración. “Si viven muy lejos unos familiares de otros se celebra sólo con los familiares de la novia. En mi caso y hay muchos así, mi marido es primo segundo mío con lo cual, se juntaron las dos familias”, recuerda Layla del día de su boda. También añade apunta que “en la casa donde está el novio aunque haya mujeres siempre están separadas de los hombres” Todas estas costumbres están cambiando y también son muy distintas según  el lugar. "En Tánger tenemos dos culturas. Por ejemplo, hay una rifínia que respetan más lo de que los hombres y mujeres siempre estén separados, pero en Casablanca se juntan hombres y mujeres lo celebran juntos y bailan juntos"

El tercer día, “se ponen también tres vestidos, el último es el de novia de la salida, es de  color blanco y depende de las culturas y la gente. Si es tipo islámico cien por cien se usan velos que cubren el pelo y todo, pero hay modernos que llevan hasta escote, depende de las personas. Eso sí, siempre es blanco el vestido con el que sales a casa del marido”, nos cuenta Layla acordándose de su país. Este es el día en el que el novio va a buscar a la novia a su casa, “llega con una coche al que acompañan más coches, la novia se monta y se van a casa del novio a la entrada se toman dos vasos de leche y dátiles y los recibe la madre del novio con su hermana o prima” El ritual de la leche es similar al típico champán que se bebe en las bodas de nuestro país. “La lecha se la da el novio a la novia y al revés” Layla añade que “allí no tenemos padrino ni madrina, y para comer se mata una vaca, ovejas y muchos pollos” Para los musulmanes es muy importante la comida. Se echara en falta un “platito” de jamón ibérico, pero las mesas rebosan de carne con huevos, ensaladas, dulces y mucha comida.

miércoles, 30 de marzo de 2011

EL "UANG SUSU" EN CANASTILLA ROJA

“El Ritual del peinado es una parte muy importante de la preparación el día de la boda”, es difícil que Xiaomei, nos cuente en que consiste. Su castellano, no es perfecto, pero se entiende muy bien. Aunque parece que le represión de China ha viajado con ella a nuestro país, y su religión consiste en actuar de una formada cautelosa y reservada. Sólo para obtener su nombre, casi he tenido que suplicarle y posiblemente me haya dado uno falso. En el barrio, cuentan que no se comunica con nadie, y que vive su vida sin molestar, ni implicarse en nada. Pero esto es algo común en China, las propias futuras novias pasan un tiempo aisladas con sus amigos, sin poder ver a sus familias o a su prometido. Podrías ser una típica despedida de soltera, pero no. Durante esos días, se llora y lamenta la pérdida simbólica del círculo de relación de la futura esposa. Habitual también, antes de la boda, es que las familias se intercambian regalos, que llevan a casa del novio y la novia en canastillas o cajas de color rojo. Una de las canastas contiene el llamado “uang susu” o “milk money”, que es el dinero que se regala simbólicamente para comprar alimentos y garantizar así el sustento de la nueva familia.

Casarse en China, es buscar la armonía, no sólo con el cónyuge, sino también con el cielo, la tierra y la humanidad. La fe queda simbolizada con los instrumentos musicales que se utilizan durante la ceremonia. El tambor, el gong, el suona (corneta) y el sheng (instrumento de viento formado por un tubo de caña), tienen por misión llegar con sus sonidos hasta la morada de los dioses. “El ritual del peinado” del que algunas pinceladas me contó Xiaomei, consiste en que la novia se tome un baño perfumado con pomelo y utiliza ropa interior nueva, antes de que ser peinada, por una mujer que se considerada como afortunada. Las bodas chinas suelen ser celebraciones sin ostentación, marcadas en todo momento por el color rojo.

Las supersticiones, no son pocas, ya que  las mujeres asistentes, son escogidas con mucho cuidado, teniendo en cuenta que el animal de su signo en el zodíaco chino sea compatible con el del novio. Además el novio y la novia deben tomar vino de la misma copa y comer azúcar moldeada en forma de un gallo. Actualmente, está muy de moda que las bodas chinas se celebran en fechas que se determinan en función de las fechas de nacimiento de la novia y del novio. No sabemos si en estos días comerán un menú típico de restaurante chino, en el que no puede faltar el arroz, el pollo o la salsa agridulce.

martes, 29 de marzo de 2011

SI ALGUIEN TIENE ALGO QUE DECIR QUE HABLE AHORA O CALLE PARA SIEMPRE

“Dentro de las formas de celebrar las bodas hay un rito según la liturgia hispano-mozárabe, que la gente no conoce y no se suele utilizar porque es una cosa extraña, pero tiene gestos muy curiosos y bonitos”, explica José Luis, desde su despacho parroquial en Guadalajara. Sabemos que la novia viste de blanco y suele usar un velo, que el futuro marido no debería ver el vestido- porque esto da mala suerte-, que hay una madrina y un padrino, que se intercambian los anillos y que, en algunas ocasiones, también las arras.

Después se suele ir a unos salones en los que se come, baila y celebra en enlace con amigos y familiares. Es típico el champán y la tarta, además de los videos de caídas y percances, que se cuelgan en youtube. Sin embargo, no sabemos muchas otras curiosidades y mitos, que conoce José Luis. Estas cosas las ha aprendido en los quince años que lleva como cura. No recuerda en especial ninguna pareja que haya unido, ni se acuerda de cada una de ellas, pero cada vez que tiene que hacerlo no puede evitar la sensación de felicidad.


“La gente no suele pedir ritos extraños, lo más raro es que se bautice al niño el día de la boda, pero ya es más común”, comenta José Luis, mientras piensa curiosidades que le hayan pasado.

Me insiste en recordarme que “no existe en el rito católico del matrimonio los “rollos” de las películas. Nunca en ninguna boda, en ninguna iglesia del mundo católica se dice: si alguien tiene algo que decir que hable ahora o calle para siempre. Eso es un mito cinematográfico” Pero este mito no ha sido obra del ingenio de un director de Hollywood, su origen está en una publicata que se pone en la Iglesia.

SÍ, QUIERO

Primer paso, “es que el matrimonio llegue a la parroquia y exprese su deseo de casarse”, explica José Luis, con un tono de obviedad. “Lo que se hace es abrir un expediente- el lenguaje es jurídico- digamos informativo, porque el párroco actúa, un poco, como juez y tiene que dictaminar que esa pareja o esas dos personas que han ido, tienen realmente intención de casarse, que son libres para casarse y que no tienen ningún impedimento ninguna de las dos para casarse”, dice mientras va en busca de un expediente. Que no haya impedimentos hace referencia que ninguna de las dos está casada con una tercera persona, que no es un cura, que no es monja, que no son hermanos ni primos… Pero para eso no es suficiente con la palabra de los futuros esposos, “se hace una especie de interrogatorio por separado a cada uno de los dos y se llama a dos testigo que certifiquen o testifiquen, que esas dos personas se pueden casar libre y voluntariamente, que no les costa que tengan ninguna dificultad”, explica el párroco.

Segundo paso, cuando se ha clarificado que realmente se trata de dos personas que se quieren y se casan voluntariamente, ni por intereses económicos, ni de familia, ni obligados por los padres. Por ejemplo, porque ella se ha quedado embarazada. “Una vez hecho el expediente con ellos personalmente, lo que se hace es hacerlo público. Lo que dice ese papel es que si alguien tiene algo que decir en conciencia tiene la obligación de decirlo a la parroquia”, es como cuenta José Luis la publicata, que él nunca ha visto escrita. 

Celebración, “los anillos son la parte más espiritual, simbolizan la alianza, la fidelidad y el amor”, me informa consultándolo en un libro. “Alrededor de las arras, también hay mucha mitología, el rito mozárabe especifica que sean en una bandeja cubierta de un paño blanco junto con trece monedas de oro o plata u otro metal noble y simbolizan la unión de la pareja en la parte más material”, me cuenta ojeando el ritual del matrimonio. No existe el impedimento de celebrar del matrimonio entre parte católica y parte catecúmena o no cristiana. “Por la Iglesia, se pueden casar un católico o una católica con un musulmán. En el expediente tiene que constar que la parte no católica no va a dificultar que los hijos sean educados según la fe no católica”, confirma José Luis. 

Algunos de los impedimentos que si se conviden en la Iglesia católicas son: la edad, “se podrían casar al haber cumplido los 16 años él y los 14 años ella”, impedimento de impotencia, de ligamen, de disparidad de cultos, de rapto, de crimen, de consanguinidad, parentesco legal… “Se entiende que los dos fines del matrimonio son: el amor mutuo y la vida en común de los esposos y la generación de los hijos, si no se pueden cumplir el matrimonio está incompleto”