jueves, 25 de noviembre de 2010

DETRÁS DE UNA GRAN PORTADA SE ENCUENTRA UN PRESTIGIOSO SEMANARIO

El ciclo de ponencias está llegando a su fin y es el periodismo gremial, el encargado de cerrar el congreso. Con él ha sido más evidente la evolución positiva que han sufrido las exposiciones, desde que, empezaron con los medios deportivos.

Emilio García nos presentaba una de las mejores ponencias del congreso. De una forma clara y concisa, hemos podido conocer mejor The Economist, cabecera paradigmática y con mucho transfondo.

Desde que en 1843, un sombrerero escocés fundara el medio, como muestra de su protesta en contra de las Leyes del Cereal, han sido muchos los cambios que se han visto en la cabecera. Un ejemplo es su sistema de financiación actual, que nos descubre una jerarquía de poder muy distinta a las de otras revistas. Emilio García, explica con mucha soltura y con un gran conocimiento la trifinanciación, en la que no todo el poder recae sobre los descendientes del fundador, como ocurre en mucha de la prensa especializada de nuestro país.

The Economist forma parte de The Economist Group, localizado en Londres. García ha hecho una especial referencia a una de las unidades del grupo que es la llamada de Inteligencia. Que se encarga de “publicar informes detallados de la situación política y el escenario económico de distintos países”, destinados a orientar a los inversores extranjeros.

 El lector tipo de este magazín, es como el de la mayor parte del periodismo económico. Se trata de, gente de clase alta, que mueve los hilos. Emilio García nos muestra un titular de Vanity Fair, en el que consideran a la publicación como, “la revista probablemente leída por más presidentes y primeros ministros".

Entre los temas que se cubren en sus páginas se incluyen la política, relaciones internacionales, negocios, finanzas, tecnología, ciencia y críticas de las artes. Con un gráfico muy claro, Emilio García se centra también en las áreas geográficas y en temas de introducción, como “The World this week”

Lo que más sorprende  es que los artículos en The Economist no van firmados. El consejo de redacción se hace responsable colectivamente de la información, de los análisis y las opiniones expresadas. Además, el lenguaje de titulares y pies de foto nada tienen que ver con los medios que estamos acostumbrados a leer. Se valora la originalidad y la crítica a todo aquello que no favorezca la filosofía liberal. Uno de los ejemplos más llamativos que nos presenta García es la imagen de un niño tibetano con un libro entre las manos y que en el pie de foto se cita: “un niño peligroso”.

Todas las portadas The Economist, pueden ser consideradas obras maestras de la información y el periodismo, porque reflejan la realidad con un gran sentido del arte y un juego de palabra o imágenes. A Emilio García le ha costado seleccionar, las mejores, porque todas son buenas. Finalmente, a su juicio, entre las más destacadas esta la del 21 de marzo del año pasado, que imita una de 33 años atrás.

Para terminar, decir que, esta exposición ha sido magistral y que, en líneas generales, ha sido un placer haber asistido y haber formado parte del I Congreso de la Información Periodística Especializada de la Universidad Rey Juan Carlos.

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