Todos recordamos, tengamos más de 40 años o no- como es mi caso- una cortinilla con una música fácil de reconocer con la que comenzaba el NO-DO, este es uno de los muchos ejemplos de control total del medio por parte del estado. Aún así, con muchos de los intelectuales en el exilio y con la llegada de nuevos periodistas, la exigencia de cambios y la denuncia de la falta de libertad se hacen inevitables.
La televisión ya se había convertido en un fenómeno para los españoles, cuando Franco le cede el Ministerio de Información y Turismo a Manuel Fraga. El ministro llega con aires de cambio y presenta una nueva ley de prensa, algo más liberal.
La censura pasa de ser previa a ser autocensura, la profesión y el ejercicio de los periodistas no era libre aunque, ya se garantiza la libertad para abrir agencias de noticias y para nombrar a los directores de los medios, eso sí, los que tenían antecedentes políticos estaban vetados. En resumen, que todos los peros que ponía la ley hicieron que no fuera muy aplaudida y que incluso se la acusara de los problemas que las manifestaciones y atentados tenían para el gobierno.
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