sábado, 15 de enero de 2011

¿CÓMO EMPEZÓ SER DIGITAL?

Corría el año 1978, un joven con muy poca vergüenza se presenta al primer concurso Villa de Madrid, disfrazado de Superman y cantando un boogie francamente desquiciado. Este joven era Chema Lapuente que por aquellos entonces formaba parte del dúo La colitis Vasilona. Quedar finalista del concurso junto a nombres como el Gran Wyoming y su banda Paracelso o Alaska, que por aquellos entonces, formaba parte de Kaka de Luxe, le acerca a los círculos de música y a las radios musicales.  Después de darse contra un muro, que eran las discográficas y con una falta absoluta de las facilidades que hay ahora para colgar música en Internet, decide tirar la toalla como cantante y empieza a interesarse por la tecnología. Por entonces, su primo que trabajaba en El Mundo, le propone hacer reportajes con él. Lapuente empieza escribiendo de música, pero se da cuenta de que los escribían de este tema, en realidad estaban más interesados por la vida social de los cantantes, y a él, esto no le gustaba.


Javier Moreno le brinda la oportunidad de trabajar en Radio 3, con media hora de un programa de humor, del estilo de Gomaespuma. Las ondas empieza a compaginarlas con artículos de tecnología para El País. El primero de ellos fue sobre los discman y, fue un reto al que dedicó más de tres semanas. Aunque le pareció muy complicado, lo debió de hacer bien porque le siguieron llamando y se empezó a dedicar de forma profesional al periodismo tecnológico.  En esos momentos, son pocos los que se dedican a eso. Uno de sus compañeros era Miguel Ángel Muñoz, “MAM”, director de Connect, una revista que era la referencia en medios especializados en telefonía.  Eran muchos los viajes de prensa que compartían Chema Lapuente y “MAM”, así que deciden aprovecharlos para empezar a preparar un programa de radio sobre tecnología. Esto les llevó tres años.


Lo primero que hicieron fue coger micrófonos y hacer pruebas para ver como montarían el programa. El segundo paso, era comprobarlo en una radio que no fuera muy conocida. La elegida, Radio Las Águilas, en la que durante tres meses estuvieron haciendo una hora de programa, todos los sábados.  Como el experimento de oírse delante de los micrófonos, de grabar el programa y de ver que lo que estaban haciendo podía funcionar, llegó el momento de dar el paso a una radio comercial. Para eso necesitaban, un PowerPoint con la presentación del programa, buscando los objetivos, el target y lo más importante, los patrocinios. Tenían que conseguir el feeling de la industria porque lo que les interesa a las radios es el dinero. Después de ponerse en contacto con muchas empresas y tener la palabra de que podían contar con algunas industrias, deciden grabar un programa piloto que sería su carta de presentación. Para esto, aprovecharon las grabadoras, micrófonos, mesas de mezclas y un montón más de “cacharros”, que tenía Lapuente en su casa, de cuando era músico y que tal vez, por la nostalgia, no se había desprendido de ellos.

Con la tenacidad de Chema Lapuente y la paciencia de Miguel Ángel Muñoz consiguieron sacar un piloto que sonaba muy bien.  El primer contacto fue con el director comercial de Radio Intereconomía, que resultó ser un caradura y que les mintió con el número de oyentes. Consiguieron que les atendiera Antonio García Ferreras, actual director de laSexta, y que en 2003 fuera el director de la cadena SER. En la entrevista le contaron todo, escuchó el disco y encontró algo. Ferreras estaba interesado, pero pasaron tres meses y no se puso en contacto con ellos. Así que decidieron presentarse de nuevo allí, para darles un ultimátum.

En la siguiente reunión ya se encontraba, Daniel Gavela, director general de la cadena y que actualmente, lo es de Cuatro. Aunque, al principio no le convence el tema de la tecnología, acaba estando de acuerdo en empezar con el programa, al descubrir lo útil y novedoso del formato. La idea de Gavela era que tuviera una duración de cuarto de hora, pero para Chema Lapuente y “MAM” era muy difícil reducir su idea de programa a tan sólo quince minutos. Así que, con afán consiguieron que finalmente en diciembre de 2003, se pudiera escuchar media hora del programa Ser digital, en toda España. El nombre se lo puso Antonio García Ferreras porque era muy corporativo y a la cadena la interesaba.

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