jueves, 3 de marzo de 2011

MI HUMILDE OPINIÓN EN DEFENSA DE UNA TELEVISIÓN DE CALIDAD Y DE LA PROTECCIÓN DE LOS MENORES

Un año después de la implantación definitiva de la TDT, el balance que se hace es que hay más televisión, pero no mejor. Si encendemos la televisión de madrugada y sintonizamos cualquier canal nacional, encontraremos a echadores de cartas, tarotistas, chamanes, videntes y cualquier personaje que sea capaz de tener un poco de imaginación durante las más de dos horas que duran los programas.


Sin embargo, lo que más nos debería preocupar es la proliferación de los contenidos dedicados al tarot y al esoterismo en los canales piratas. ¿Cuál es el principal motivo de esta alarma? Estos canales están infringiendo la ley doblemente. No tienen licencia para emitir y lo más preocupante, es que su programación en horario infantil está plagada de formatos 806 dedicados al esoterismo. Los niños son un colectivo muy vulnerable y además, en cualquier momento pueden descolgar el teléfono y llamar cautivados por la perspicacia y la insistencia de los supuestos videntes que dirigen estos formatos. Además, se ha comprobado que las centralitas hacen caso omiso de si la voz de la persona que atienden es la de un menor y sólo buscan el negocio de su número 806, que cuesta entre 1€ y 2€ el minuto.

¿La mejor forma de acabar con este tipo de canales “cutrecillos” que únicamente emiten programas de paraciencias y de “call Tv”? Desde luego, que no es la impasividad del ministerio de Industria y de las administraciones autonómicas. La ley General de la Comunicación Audiovisual, aprobada en 2010, prometía muchos logros en materia de control de contenidos. ¿Cuántos se han cumplido? Está claro, que sin la puesta en funcionamiento del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA), que era el organismo que se iba a encargar de la regulación y erradicación de emisiones ilegales, no se puede avanzar. En primer lugar, se debería regular la multiplexación, ya que estos canales se aprovechan del descontrol y no cumplen con el límite de la capacidad para cuatro canales. Es la mismísima Abertis Telecom, la empresa difusora de televisión más importante- y casi, la única- de nuestro país, la que se encarga de ceder espacio radioeléctrico a las productoras de contenidos esotéricos y de videncia. Uno de los casos más populares y que muestra la magnitud del asunto, fue Telesierra. Esta empresa consiguió un capital desorbitado, mediante unos recursos básicos, no más de veinte trabajadores, que hacían todas las funciones dentro de la productora y que se aprovechaban de la gente con los concursos y la televidencia.

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